Estados existenciales de la coronapania

  1. Inercia del desanimo: es un estado de abulia, aburrimiento permanente con deambulación por toda la casa buscando algo en que entretenerse. Vivir en el desorden físico y mental, no tener horario, pasarte el día de la mesa al sofá, comer cualquier cosa, tener a tus hijos en su habitación o delante de alguna máquina, pasarte el día leyendo WhatsApp, no escribir ni la lista de la compra. Esta anarquía del desanimo contribuye a percibir que la cuarentena es un castigo. Este estado desaparece cuando alguien de la familia se enferma o muestra alguna enfermedad preexistente. En esta última situación, las personas pasan a un estado de catastrofismo, victimismo o dramatismo, dependiendo de sus características de personalidad.
  2. El confinamiento como espacio de oportunidad: es encontrarle un sentido a la cuarentena, es hacerse una pregunta fundamental ¿para qué estoy viviendo esta fase?, ¿podré aprender alguna lección en mi vida, podre utilizarla como fuente de crecimiento.? Aplica la metáfora que te he señalado: me confino para liberarme.
  3. Catastrofismo:  Las personas que sufren trastornos de ansiedad suelen utilizar un patrón de pensamiento que en psicología se denomina “catastrofismo” y que no hace, sino provocar, aumentar y mantener los síntomas de ansiedad. Son personas que se ahogan en un vaso de agua y siempre ven el vaso medio vacío. El pensamiento catastrófico o catastrofismo es un sesgo cognitivo que nos lleva a imaginar los peores escenarios posibles, lo cual nos conduce a alimentar una serie de creencias irracionales que terminan afectando nuestras actitudes, comportamientos y decisiones. Se trata de una creencia irracional porque suponemos que se producirá un desastre, aunque no tengamos motivos razonables o pistas fiables que nos hagan pensar algo así. Es como cuando una persona hipocondriaca se autodiagnóstico una enfermedad grave ante un pequeño dolor. Por ejemplo, una paciente me decía que le daba miedo asomarse a la ventana, porque sentía que un virus se le metía en la casa.
  4. Dramatismo: a diferencia de la anterior, la persona que es dependiente del drama puede sentirse ofendidas por cualquier cosa. Si quieres decirle algo importante pero que puede sonar mal, o incluso ofensivo, entonces lo mejor es que le des vuelta a la idea para hacerla más digerible. Una persona susceptible suele tomarse las críticas a título personal y cualquier cosa que digas puede ser interpretada como un ataque hacia a ella. Así que, si odias pedir disculpas y sueles decir las cosas sin filtro, entonces lo mejor es que no tengas gente dramática a tu alrededor. Ante la amenaza de sufrir el covid19, la persona dramática está interpretando todo síntoma (fiebre, tos) como indicativa de la pandemia y pueden movilizar todos los recursos (ambulancia, medico, etc.).
  5.  Victimismo: Es muy similar la conducta a las dos anteriores, sin embrago, la persona en esta posición le cuenta a todo el mundo lo mal que esta, y siempre culpa a algo externo de su malestar. La persona en posición de víctima se siente dañada y vulnerada por una causa externa, en este caso el virus sería el culpable de todas sus desgracias.
  6. Hiperquinética evasiva: Son personas que aumentan las actividades dentro del hogar, limpieza, trabajo virtual, u otro tipo de ocupación. Es una conducta evasiva que no permite el contacto consigo mismo.
  7. Sobre adaptación: por el contrario, son personas que acuden a un pensamiento positivo, interpretan cada situación con la cuarentena como una seña del espacio sideral. La sobre adaptación es un mecanismo de defensa contra el miedo a la amenaza del virus: implica un sobreesfuerzo para intelectualizar la situación actual.

Las categorías que he descrito pueden servirte, en principio, para evaluar en qué situación te encuentras y tomar así las medidas que te parezcan más pertinente para salir fortalecido de esta situación. Sin embargo, me voy a permitir señalarte algunas acciones que puedes adaptar según sea tu caso: 1. Ubicar que situación emocional estoy viviendo en este momento. 2. Programar actividades gratificantes como juegos, pintar, escribir leer. 3. Gestionar las emociones y evaluar con qué respuesta estas manejando los niveles de estrés. Hay que recordar que un nivel de miedo cómo actitud de prudencia para cuidarte es necesaria en este momento, y que un alto nivel de negación de la situación nos expone a correr riesgo de contagio de manera rápida. 4. Realizar ejercicios, regular el sueño y la alimentación es vital en los actuales momentos. 5. Regular el uso de las redes sociales, yo particularmente recomiendo una dieta de información y un ayuno de redes sociales. 6. Darle un sentido a la cuarentena y aplicarlo a mi vida y por último realizar ejercicios de arraigo.

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