Metáforas

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Decodificación de la Enfermedad

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LOS REGISTROS BIOLÓGICOS DE LOS SÍNTOMAS:
DECOFICACIÓN DE LA ENFERMEDAD

Autor: Anibal Pérez

Junio 2018

En nuestra vida existe un movimiento perpetuo de “ir y venir”, la vida se expande y se contrae, para luego regresar hacia sí misma y reproducir el mismo movimiento de forma circular y cíclica. Así es la vida de lo biológico, como lo es la célula, ella se expande y se contrae en forma cíclica y permanente y allí construye su destino.

En cada memoria de cada célula se resguardan los códigos de mamá y de papá y de su legado generacional, pero además contiene las memorias que le permiten sobrevivir en la experiencia de un existir en permanente cambio y desafío. Cada órgano y cada tejido del cuerpo humano contiene un inconsciente biológico para emprender movimiento de expansión y contracción para asegurar su continuidad de forma equilibrada y en plena compensación de sus fuerzas como balance. Jung decía que no estamos aquí para sanar nuestras enfermedades sino para que éstas nos curen a nosotros. 

Caso de Consulta: Viene una mujer a mi consulta que sufre de un tumor en el pecho izquierdo. Buscamos un acontecimiento fuerte, el más dramático, del que no ha podido hablar, que ha vivido en aislamiento. Porque cuando decimos una cosa, la expresamos. Cuando no la expresamos, queda impresa. En biología, aquello que no se expresa queda impreso (Christian Flèche 2004).

El cuerpo está formado por una gran variedad de tejidos. El tejido conectivo comprende las fibras que les dan estructura a las células. Los músculos son una forma de tejido que permite el movimiento del cuerpo. Los tejidos blandos son los que cubren el cuerpo, mientras que el sistema de tejidos nerviosos cubre los nervios, el cerebro y la médula espinal. Cada uno de estos tejidos contienen una función simbólica con el organismo en su totalidad y dada función resguarda en sí mismo una metáfora del sentido biológico de sobrevivencia, por ejemplo, el tejido conectivo configura una forma de comunicación para mantener la estructura funcional en compensación, los músculos que permiten el movimiento contiene la metáfora del movimiento y delimitación en el espacio territorial físico y simbólico de resguardo del territorio el cual puede ser laboral, afectivo o de posesión en general, los tejidos blandos que cubre el cuerpo configuran las estructuras de protección más importantes del organismo vivo y le dan coherencia de organización protectora a la estructura en general, y los tejidos que cubren el sistema nervioso constituyen verdaderas estructuras biológicas orientadas a proteger los niveles de comunicación del todo el sistema biológico.

Para comprender el sentido biológico del síntoma y del sufrimiento referido a la enfermedad se requiere del conocimiento de so diversos tejidos que dan origen a los diversos órganos del cuerpo humano y que se corresponden a los conflictos biológicos a resolver por el ser vivo en su proceso de desarrollo filogenético. Las leyes de la naturaleza no están todas fijas, pueden evolucionar. Una de las implicaciones de esto es que todas las especies, incluidos humanos, recurren a la memoria colectiva. Cada individuo recurre a la memoria colectiva y contribuye a ella.

Durante el desarrollo embrionario, el feto que está creciendo pasa a una velocidad muy acelerada por todas las etapas de la evolución desde un organismo unicelular hasta un ser humano completo (el desarrollo ontogenético reproduce el desarrollo filogenético). Por la ciencia de la Embriología sabemos que dentro de los primeros 17 días del periodo embrionario, se desarrollan tres capas germinales a partir de las cuales se originan todos los órganos y tejidos del cuerpo. En consecuencia, el desarrollo del embrión deriva de tres capas germinales embrionarias: el endodermo (hoja interna), el mesodermo (hoja media) y el ectodermo (hoja externa), que ya aparecen en las primeras etapas del desarrollo embrionario. Todos los órganos y tejidos se originan a partir de esas tres capas germinales embrionarias. Cada célula y cada órgano del cuerpo se pueden atribuir a una de estas tres capas.

La importancia de estos tejidos radica en cada uno de ellos se corresponde con cada uno de los cuatro tipos de conflictos biológicos del ser vivo en su proceso de sobrevivencia. Conflicto de sobrevivencia, de protección, de comunicación y de comparación con otras especies para asegura la sobrevivencia del ser vivo como especie. Por lo tanto, mediante la clasificación de todos los tipos de crecimientos, necrosis y úlceras en función de su correspondencia con una capa germinal embrionaria específica, se puede observar que todas las ‘enfermedades’ relacionadas con la misma capa germinal embrionaria poseen ciertas características propias. En cuanto a lo que al mesodermo se refiere, hay una distinción entre la parte controlada por el cerebelo (viejo mesodermo) y la parte controlada por la médula cerebral (nuevo mesodermo).

La primera de donde se derivan los órganos de la digestión se denomina el endodermo. Todas las células y órganos que se derivan de la capa germinal embrionaria interna, el endodermo, tienen su respectivo relé cerebral o centro de control en el tronco cerebral, la parte más antigua del cerebro, de la que reciben sus directrices. Es la ubicación de los relés en el tronco cerebral se determina sistemáticamente en relación a la evolución de los seres vivos. La gestión de alimento, los líquidos, el aire y los órganos de la reproducción tienen su origen en esta capa embrionario, con lo cual el sistema digestivo, los pulmones, los riñones y los órganos reproductivos tiene su origen endodérmico.  En consecuencia, esta capa embrionaria se configura como la metáfora biológica de la sobrevivencia, con lo cual todos los conflictos de sobrevivencia están asociados a este tejido embrionario. Dentro de esta dinámica biológica se estructura los vínculos de relación de mayor significación en el ser humano, en este sentido es nuestra madre la figura parental más importante que nos asegura nuestra existencia. Por lo tanto, la triada endodermo, madre y sobrevivencia nos permiten estar dentro de la cueva primaria para resguardar nuestra existencia. Por ejemplo, estar resentidos en su sentido más amplio, nos mantiene con niveles de resistencia hacia la vida con lo cual nuestros programas digestivos y pueden expresarse de forma metafórica con incontinencia alimentaria o problemas del anabolismo o catabolismo alimenticio. Una apersona con estos síntomas, pudiese al mismo tiempo presentar dificultades con la vinculación materna estructurándose por este dinámica dificultades para asentir a la vida como es.

Los conflictos de bocado o de presa, constituyen expresiones metafóricas de dificultades para alcanzar metas o no poder disfrutar de los logros obtenidos en la vida de relación con el medio ambiente. 

En las primeras etapas de la vida en este planeta, los seres vivos evolucionaron en el agua y tenían la forma de un anillo, con una sola abertura utilizada tanto para la ingesta de alimentos como para la defecación. Por lo tanto, de acuerdo a esa forma primitiva, los relés del tronco cerebral se inician en el dorsal derecho son relacionados con la boca y la nasofaringe y, posicionados pues, corresponde a la progresión del canal gastrointestinal, y termina con el sigmoide y la vejiga en el dorsal izquierdo. El Tronco Cerebral es la parte más antigua del cerebro y controla las funciones más arcaicas. El Tronco Cerebral no tiene hemisferios, tiene hemipartes. No influye el sexo o si la persona es diestra o zurda, no existe la Lateralidad.

Todos los órganos que se derivan del endodermo muestran un crecimiento celular durante la fase activa del conflicto mediante el desarrollo de tumores compactos, por ejemplo, en el estómago, el hígado, el colon, los pulmones y la mucosa del útero/próstata. Histológicamente, y sin excepción, todos estos supuestos carcinomas son realmente adenocarcinomas.

Los conflictos asociados a los requerimientos nutricionales están vinculados con el aparato digestivo. Los comportamientos de asimilar y eliminar los nutrientes (o recursos) adquieren un sentido simbólico, y no sólo tienen que ver con la comida, sino que también se refieren a objetos propios de la conducta humana. Por ejemplo: un puesto de trabajo, un juguete, una herencia, una casa.

LAS LEYES BIOLÓGICAS DE LA DECODIFICACIÓN

Las Leyes Biológicas fueron descubiertas en el campo médico-biológico por el Dr. Ryke Geerd Hamer durante la década de los ochentas y noventas. Ellas muestran principios biológicos que rigen todos los procesos que hasta ahora hemos llamado “enfermedades” tanto en los animales como en los seres humanos. Estos principios arrojan información precisa del comportamiento de los procesos fisiológicos subyacentes en las enfermedades basados en la embriología y la evolución biológica reflejada en la filogénesis. Al mismo tiempo nos aportan elementos extremadamente precisos para valorar aquello que está sucediendo en nuestro organismo.

LA PRIMERA LEY BIOLÓGICA

La primera ley biológica establece que cada toda enfermedad es un programa de sobrevivencia con Sentido Biológico. Según este autor, se origina a partir de un shock biológico grave inesperado, agudo, dramático y vivido en   soledad, que ocurre de forma simultánea en tres niveles: la psique, el cerebro y el órgano. Características del evento con potencial para producir síntomas

El supuesto neurofisiológico que sustenta esta propuesta es que todo evento inesperado, vivido como hiper-traumatico por la persona, que la deja en un estado de indefensión y ante el cual no dispone de recursos para su afrontamiento, y por ser tan impactante la persona permaneces sin comunicar la emoción primaria que ocasionada, provoca un corto circuito cerebral sesionando el órgano correspondiente a dicha área cerebral. A partir de este bio-chock (impacto del evento), se produce un impacto de forma simultánea en tres niveles de la unidad somática en el individuo que son ámbito psíquico, ámbito cerebral y ámbito orgánico.

En resumen: Todo acontecimiento con el colorido descrito antes, es percibido por los 5 sentidos, que su vez, elecita o provoca una memoria inconsciente denomino ciclo biológico memorizado que en otro momento funcionó como una respuesta de sobrevivencia (filogenia) y al mismo tiempo activa las creencias respecto a la dimensión del evento percibido por la persona dándole un sentido (respuesta de adaptación), con lo cual, el cuerpo expresa el programa de adaptación correspondiente. Todo ello sucede en el supuesto de que la intensidad del evento es dramática pudiese conllevar al potencial de trasmitirse inclusive a los gametos (óvulos/espermatozoides), aspecto magnificado si se articula en el proceso de lealtad o en fidelidad inconsciente con este código o el de un ancestro que sufrió algo similar. En este sentido, la enfermedad será una solución de sanación del sistema.

SEGUNDA LEY BIOLOGICA

Toda enfermedad en su curso, presenta dos fases: una fase de conflicto activo y una fase de conflicto en resolución. De acuerdo a la primera ley de Hamer, que describimos anteriormente, todo evento inesperado, hiper traumático y vivido en soledad genera un bio-schok o lo que en psicología se denomina una trauma o respuesta de estrés.

En la respuesta de estrés o biochock, se activa el eje hipotalámico suprarrenal activando a su vez los factores liberadores de corticotropinas, es lo que se le denomina fase simpático tónica, elevándose los niveles de cortisol con lo cual activa el metabolismo basal sistémico a nivel neurofisiológico. El sentido biológico de esta fase, es dar respuesta de adaptación a la emergencia para luego regresar a un estado vago tónico, es decir de relajación o desactivación de sistema simpático para activar el parasimpático.

Lo que plantea la nueva medicina de Hamer, es que toda enfermedad es bifásica, una fase activa de conflicto (es decir cuando estamos en fase de alarma) y luego cursa con una fase de solución (ò conflictolisis). Lo que propone es que en cada fase, se presenta determinados tipos de síntomas y son diferentes de acuerdo a cada fase. Es decir, Todas las enfermedades tienen 2 fases: La primera, del shock a la resolución de éste, es la fase de estrés y La segunda, de la resolución a la vuelta a la normalidad, es la fase de curación. Ejemplo, un hijo está lejos, no está allí cerca de su madre, está separado de ella. La madre lo vive en términos de falta, de vacío, de separación, y empiezan a ahuecarse los canales de sus senos. En este estadio no vemos nada, no hay síntomas, ninguna sensación. Puede continuar durante meses. Al cabo de un año, diez años, veinte, poco importa ya que los senos no son vitales, la mujer solucionará su conflicto. En ese momento, surgirá una patología de pechos que durará unas semanas, correspondiente a la fase de curación.  Porque una vez que el conflicto se soluciona, el órgano se repara. Aparecen entonces los síntomas de reparación, de curación, de reestructuración. Otro ejemplo, la vecina sufre un drama: “¡sus hijos están en peligro!”. Inmediatamente, produce más leche. Hace una mastosis, un adenoma de pecho. Ella fabrica más pecho, más glándula para segregar leche. Crecerá en proporción a su resentimiento dramático. Cuanto más dramático, más rápidamente se desarrollará, ya que psique, cuerpo y cerebro van juntos, son una misma cosa. Toda nuestra realidad biológica, bien sea psique, cerebro, cuerpo, meridianos energéticos, pulso chino, manchas del iris, etc. evoluciona al mismo tiempo. La persona está en conflicto y todo lo anterior también. La persona halla la solución y todo ello se resuelve (Christian Flèche 2004).


El Poder de las Metéforas en la Psicoterapia

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EL PODER DE LAS METÁFORAS EN LA PSICOTERAPIA

Autor: Anibal Pérez Peñaranda

Una Metáfora es un recurso literario que sirve para identificar a dos términos entre los cuales existe alguna clase de semejanza. Por ejemplo, “esas dos esmeraldas que brillan entre su rostro”. Para referirse a los ojos verdes de una persona.

El síntoma es un lenguaje de lo que la persona ha vivido, es una “cosa” que habla de otra “cosas”, por ejemplo, el cáncer es un movimiento de “algo” que la persona no deja morir. Ejemplo, no elaborar el duelo de la muerte de un ser querido, puede expresarse como la emoción del dolor que no se ha dejado ir (morir). La célula tumoral es inmortal ya que pierde su programación de muerte, en este caso es la metáfora de algo que la persona necesita retener, como el dolor al duelo no elaborado.

La vida es una metáfora, los seres humanos nos la pasamos frecuentemente estructurando un mundo metafórico, nuestras expresiones diarias están llenas de metáforas. Cuando nos decimos “mi vida es un callejón sin salida”, es porque estamos reforzando una programación que va a repetirse en coherencia en un comportamiento acorde a las mismas sentencias de la metáfora que me he repetido de manera inconsciente.

Nosotros reaccionamos a la metáfora no a la cosa como tal. Por ejemplo, cuando le regalamos una flor a nuestra pareja poco le podrá importar a ella el precio del regalo, si reaccionará al detalle del regalo y su contenido emocional del mismo, como el cariño, el amor o ser tomada en cuenta. Nuestra comunicación diaria constituye un desfile interminable de metáforas, y reaccionamos a ellas de manera inconsciente. Los gestos y el lenguaje corporal, por ejemplo, constituyen un mundo metafórico de gran calado. Estos son metáforas analógicas (imágenes) con un gran contenido emocional.

Existen metáforas que nos predisponen al sufrimiento y a la enfermedad. Por ejemplo,

  • Me encuentro en un callejón sin salida.
  • La vida es un infierno.
  • Mi relación de pareja es una tormenta.
  • El trabajo se me hace cuesta arriba.
  • Vivo en la más tenebrosa de las noches.
  • Estoy como encerrado en una botella.
  • Soy como un náufrago en una isla desierta.

El proceso de creación de una metáfora contiene varios pases secuenciales que una persona de manera inconsciente los puede seguir: Una persona parte de una experiencia vivida (por ejemplo maltrato, sentirse abusado, ignorado, etc.), se busca una imagen de algún objeto o situación donde se produce en este caso el efecto de coletear (limpiar el piso) y viene a la mente la imagen de una coleto (trapo) de limpiar el piso, y se establece el paralelismo entre la trapero y la experiencia de ser abusado o maltratado: “me trata como un coleto, me pisa, me humilla, etc.”. 

En otro caso, atendí a una paciente donde sentía que su relación de pareja se iba deteriorando progresivamente y cada vez peor, ella trasladó esta situación a una metáfora y señalaba que ella sentía estar cayendo en un foso sin salida”. Lo grave de la metáfora es que crea una solidificación estructural del conflicto, naturalizando la situación y haciéndola fija y con su respectiva cronicidad. Se requiere en tal caso externalizar la imagen interna creada de manera inconsciente y desmontar su estructura lógica por una experiencia cognitiva diferente. Con esta secuencia de creación de una experiencia que da origen a una metáfora, por ejemplo, “convertirse en un coleto”, se podrá realizar un trabajo en psicoterapia que acerque al paciente a aquella situación o experiencia y cómo le ha hecho sentir.  Posteriormente, se podrá coloca en el escenario sistémico familiar de tal manera que logro salir de la intrincación

Las metáforas pueden cambiar en un instante la vida de cualquier persona, incluso la tuya desde el mismo momento que accedas a que éstas trabajen para ti. De igual modo que permitimos que un avión nos transporte suavemente por los aires, cualquier individuo puede elevarse muy por encima de sus preocupaciones presentes. Este tipo de narraciones destinadas a ayudar a la persona que emprenda un proceso de desarrollo superior, conducen a un estado que la mayoría de la gente nunca pudo soñar, donde el fracaso y la adversidad no existen. La ecuanimidad que se alcanza externalizando tus imágenes internas (metáforas) referidas al conflicto vivenciado con fuerza de realización es intensa, pues permite distanciarse o mejor dicho colocarse en perspectiva del problema y cambiar tu posición respecto a él. Este método de tomar distancia es una estrategia de la Programación Neurolingüística que permite colocar afuera de nosotros aquellas representaciones programadas arraigadas en forma de engramas adentro de nuestra mente.

Los conflictos de la vida con regularidad se convierten en emociones que han sido representadas metafóricamente como algún tipo de sentimiento interior (una experiencia que te toca o se siente “tengo un mal palpito”), como respuestas orgánicas o viscerales (cuando hierve la sangre o se parte el corazón: “mi separación de mi hijo cuando emigro me partió el corazón”), como la presencia de un resto animal que opera en el seno de la naturaleza humana (en la respuesta brutal: “me carcome las entrañas”), como un tipo de afección cercano a la enfermedad  (“tengo un hueco en el estómago”) o cuando se experimentan los celos patológicos o la ira enfermiza) o como fuerzas pulsionales (que impulsan o se canalizan en el comportamiento). A este repertorio metafórico, habría que añadir la metáfora contemporánea de corte dramatúrgico, que compara las emociones con actuaciones sociales o con guiones socio-políticas (“esta situación del país no tiene salida”).

La clave para el cambio está en hacer coherente a la persona con las leyes de la naturaleza. Para ello se requiere que transforme su narrativa semántica que lo sostiene en la vida, nuestro lenguaje nos da estructura de relación vincular con nuestro mundo, si no fuera por el lenguaje seriamos como astronautas en el espacio sin nave de contención, la nave de contención seria nuestro lenguaje. Pero el lenguaje, es nuestro vehículo de relación más potente con los otros y siempre estamos en contextos sistémicos de relación, con lo cual, al trasformar nuestra semántica narrativa estamos cambiando también nuestras vinculaciones articuladas por nuestra transacción cotidiana con nuestro mundo.

El edificio estructural de nuestras metáforas descansa de manera predominante en la extrapolación de dimensiones fisicomórficas al campo humano. Nuestro repertorio léxico descansa sobre conceptos como procesos, sistema, ciclos, fuerzas, impactos, cargas, equilibrio, constelación, formación, fluidez, huellas, movimiento, tensión y contención. Todos estos conceptos constituyen focos que proyectan sobre lo mental o lo psicosocial propiedades del mundo físico. Para construir nuestras nuevas metáforas se requiere transcender el sesgo de trasponer la fuerza del mundo natural determinista al mundo de relación sistémica del individuo en el que el mundo de la conciencia es absolutamente singular y de carácter subjetivo, es decir humanizando la vinculación existencial del ser humano dentro de la fuerza del amor. Por ejemplo, en lugar de referir solo: “crear proceso de transformación (fluir) para llegar a ordenar nuestro sistema familiar” anteponerle: “para darle un sentido amoroso a nuestros vínculos humanos, se requiere crear proceso de transformación para así llegar a un orden en nuestro sistema familiar”. En la primera metáfora discursiva se destacaría los conceptos de “fluir” para “ordenar”. Pero en la segunda metáfora seria “sentido amoroso” y “ordenar”. En la segunda si tendría un sentido de conciencia de relación existencial. Se humaniza nuestro discurso cuando le damos sentido y le damos sentido cuando se humaniza, es una trama dialéctica de nuestra vida.

En nuestra narrativa vivencial de lo cotidiano, otro aspecto a toma en cuenta es la tendencia de las personas a configurar metáforas dramato-morficas. Son escenas con personajes arquetípicos de victimización en el que se destaca la tragedia y su desenlace de roles entre malos y buenos o perpetradores y perpetrados, con lo cual, ese es un aspecto a tomar en consideración es el trabajo de des-dramatizar nuestras construcciones léxicas cotidianas, en la queja recurrente, por ejemplo, existen cargas elevadas de expresiones de sufrimiento.

Por ejemplo, “todo esto va de mal en peor”, con lo cual, el sentido sugerido de la expresión es “todo va mal y puede ir peor”. Esta sentencia de destino tiene mucha fuerza de sostén y de cumplimiento factico. Distinto seria decir, “estamos viviendo una situación compleja para nuestra existencia, sin embargo, esto es temporal y como tal puede superarse. Con solo darle un toque de relatividad en el tiempo al sentido semántico de discurso, este deja el sesgo de destino trágico. Lo que deseo significar con esto, es que independientemente de las circunstancias externos, las cuales pueden ser muy adversas o no, nuestro discurso para dar cuenta de ellas, constituyen niveles importantes de reprogramaciones neurolingüísticas que le dan sentido y una vía de realización contextual fáctica y de cumplimiento inexorable en nuestra vida en coherencia con dichas figuras metafóricas. 

El trabajo terapéutico con figurines

La importancia de emplear figurines sistémicos o los muñecos dinámicos sistémicos como le suelo llamar en la terapia de constelaciones familiares, es que, al trabajar con ellos, estamos accediendo de manera directa y sin mayores bloqueos defensivos al hemisferio derecho mediante las imágenes generadas.

Acompañar a la persona en la exploración de sus imágenes internar y poder externalizarlas con las figuras sistémicas crean pocas barreras a la hora de expresar los sentimientos, facilitando la evocación o reconocimiento de imágenes o analogías que dan cuenta de sus conflictos de vinculación sistémica más importante de su vida.

De tal manera que, las distancias entre los representantes al constelar una situación particular, sus miradas en el campo, los colores y demás características constituyen formas de lenguajes metafóricos que, al coincidir con la realidad vivida por la persona en su estado de relación natural con su mundo relacional, crean una expansión del campo de la conciencia sistémica y por ende un proceso sanador de gran relevancia.

Otra característica relevante en este tipo de trabajo terapéutico, es la escasa injerencia de interpretaciones o inferencias analíticas por parte del terapeuta, solo se trata de observar las tramas ocultas en el inconsciente del cliente y que se han externalizado de manera rápida y directa. Por ejemplo, papá y mamá no se miran o ellos no me miran, constituyen hallazgos asombrosos para los clientes, pues al corresponderse (y en la mayoría de los casos es coincidente) con su realidad vincular vital, expanden al cliente a nuevas dimensiones de sanación y evolución. La modificación certera de los patrones de sufrimiento que habían sido estructurados durante muchos años de experiencia vincular sistémica sobre la culpa, miedo o resentimiento se diluyen de manera inmediata por la fuerza de la toma de conciencia por parte del cliente al darse cuenta que solo era un actor sistémico de las tramas en el desorden de la escena familiar tanto a nivel inter o transgeneracional.

Como se ha visto, utilizar figurines sistémicos para representar una imagen interna del cliente de su conflictos o problema constituye una herramienta simbólica que nos permite llegar a comprensiones de tipo descriptivo, pero en ningún caso a interpretaciones causa-efecto o predictivas. A este respecto es necesario destacar la necesidad de ponderación en el momento de explicar a los clientes las observaciones sobre la imagen que se configura o constela. En todo caso, al realizar los movimientos sistémicos en el campo con muñecos facilitamos una comprensión por parte del cliente cuyo objetivo es darse cuenta de las significaciones existenciales. Es decir, no podemos utilizar los muñecos como oráculo adivinatorio, ni como prueba predictiva. Son solo aproximaciones parciales a la realidad interna del cliente y no se deben elevar a la categoría de revelación infalible e indiscutible (de manera similar a como algunos psicólogos se comportan con los resultados de un test psicológico.

El aprendizaje de nueva información sobre la vida de los clientes, conlleva a un nuevo nivel de conciencia para conducirle a su sanación e integración de la vida. Por ejemplo, descubrir que él “no el estar disponible” para una relación de pareja estaba asociado a una identificación inconsciente a una figura parental de importancia como la abuela paterna, crea un campo de expansión trascendental, que al re incluir a la abuela en el “corazón” del sistema familiar deriva al cliente a trascender su entramado vincular bloqueado a nivel de la vinculación amorosa.  

La técnica de los figurines sistémicos (conjunto de figuras con un aspecto más o menos humano de tamaño que permita el despliegue en una mesa de escritorio) es un recurso terapéutico habitual en el contexto clínico y se utiliza frecuentemente como instrumento proyectivo. Dado que “una imagen interna logra externalizarse”, este recurso es especialmente útil para que el cliente “vea” donde se encuentra (imagen de la dinámica del problema) y hacia donde puede dirigirse (la dinámica hacia la solución). La dinámica de la solución se va creando en la medida en que el cliente va constelando su dificultad y se utiliza de manera intuitiva las frases sanadoras que el terapeuta puede dejar ingresar a su campo de conciencia, evaluando en todo momento que dichas frases no se sean proyecciones del propio terapeuta. Esta metodología puede emplearse como un medio seguro de expresión, de los conflictos, miedos, fortalezas y recursos que la persona posee. En éstas se considera que los figurines representan la historia del cliente y toda ella es plasmada en un escenario, conformado por una lámina blanca que representa el campo familiar en donde la persona ha mantenido su experiencia de vida sistémica familiar.El potencial diagnóstico terapéutico de este procedimiento puede orientarse al abordaje de los siguientes aspectos:

  • Conflictos para relacionarse consigo mismo y con los otros, así como graves dificultades para centrarse en la vida y determinar un plan de realización.
  • Patrones de repetición del sufrimiento como vinculaciones amarrosas, con el trabajo y otros ámbitos de la vida. Además, aspectos que aparecen simultáneamente en un momento dado: enfermedades o síntomas que nos han sido comprendidas por los tratamientos alopáticos oficiales o un síntoma actual de vinculación, etc. Todos estaos abordajes sistémicos, no excluyen la aplicación de protocolos, medicación o tratamiento médicos que han sido o puedan ser indicados por los profesionales de la salud.

En este sentido, conviene advertir que operamos con representaciones parciales de la realidad interna del cliente que no pueden ser consideradas muestras de una realidad única e inmutable. Tendemos a utilizar un estilo fundamentalmente narrativo y figurativo, con lo cual, se requiere acudir a un lenguaje que provoque la exploración por parte del cliente de aspectos tan difusos y humanos como los arquetipos, los constructos personales, los contenidos inconscientes o las metáforas vitales. Buscamos un conocimiento concreto a la vez que global y sintético. No podemos llegar a generalizaciones a partir de cada experiencia particular. No obstante, el trabajo con muñecos sí nos posibilita ampliar la visión de la realidad, completarla en vez de reducirla. Propinemos un clima de interacción terapéuticas a través códigos analógicos, de manera que se induce un procesamiento de la información que activa el hemisferio derecho y que opera con imágenes cargadas emocionalmente, en vez de con abstracciones racionales.

Maracay, Venezuela mayo de 2018


La escultura metafórica de la familia: una metodología de trabajo con figuras a nivel sistémico

Category : Metafora

La escultura metafórica de la familia: una metodología de trabajo con figuras a nivel sistémico

Anibal Pérez Peñaranda

Introducción: La naturaleza gregaria de los seres humanos nos hace inherentemente sistémicos. Al nacer la escultura familiar ya está esculpida por las personas que vivieron antes que nosotros y su diseño se ha fraguado durante muchas generaciones y cuyos ingredientes básicos ha sido todo el transcurrir de la narrativa familiar de lo bueno y lo malo, de los órdenes y de los desórdenes del sistema. En ella están inscritas las deudas y lo que ha quedado sin completar de nuestros ancestros. En el árbol familiar están los registros que dan cuenta de las intrincaciones transgeneracionales, heredados como legados densos. Los que vienen después, lo toman y son tomados en franca lealtad para compensar los desequilibrios del sistema familiar, por lo que sanar y completar lo inconcluso es imprescindible para alcanzar la paz. Al sanar, sanamos al árbol, con lo cual conquistamos la paz, tanto la nuestra como la de los ancestros.

La familia es el dispositivo natural de la sobrevivencia humana, en su seno se cuecen las desdichas más dramáticas y las experiencia más sublimes de realización human, estos dos extremos a veces nos someten, nos atrapan en encrucijadas de conflictos que nos desafían. La familiar no ha sido reemplazada hasta ahora como fuente de satisfacción e insatisfacción de las necesidades humanas. En ella los padres se “comen las uvas verdes y a los niños les rechinan los dientes” (pasaje de la biblia), pues los lasos de lealtad constituyen la interacción más fuerte del sistema familiar.

Para Hellinger (2009) todos los miembros de la familia se hallan relacionados entre a través del destino. Del vínculo de amor que ésta relación comporta nace la necesidad imperiosa de llegar a un equilibrio entre la ventaja de unos y la desventaja de otros”. Los hijos sanos quieren parecerse a los padres enfermos, los que no han muerto desean seguir a los que han muerto, es decir “lo hago por ti”, “yo en tu lugar” o “te sigo” son los movimientos que a nivel del vínculo de lealtad son los más recurrentes. Muchas personas creen de manera inconsciente, que a través de la enfermedad pueden cargar con el sufrimiento y la culpa de otros miembros de la familia. Según Bszormenyi-Nagi (19869, la lealtad es la fuerza que mantiene unidas a las familias y está conformada por sentimientos, pensamientos y motivaciones que de manera consciente o inconsciente operan como compromisos mutuos y afecta a varias generaciones. Surge la pregunta ¿para que heredamos de nuestros ancestros esta información?, para evolucionar, esa es la respuesta. Los conflictos humanos conllevan el sentido de adaptación y en la medida en que se responda a los desafíos de adaptación podrá existir un desarrollo hacia adelante. 

Por ejemplo: El bisabuelo dejó hundir el maravilloso taller que tenía, y la familia pasó hambre, y los hijos vivieron este conflicto y repitieron el patrón, así el abuelo intentó montar un negocio pero le fue imposible, siempre se arruinaba, y mi papá, doble del bisabuelo, volvió a intentar tener negocio, pero esa información, hasta que no tomamos consciencia de ella, nos maneja, nos manipula, pues no viene sola, todos estos hombres de la familia, eran agresivos, no estaban preparados para amar a sus mujeres, tenían ese miedo en el cuerpo por no sentirse machos capaces de mantener a sus manadas. Esta información va pasando de una generación a otra, hasta que alguien la haga consciente, hasta que un varón esté dispuesto a amar sin miedo, sin sentirse en deuda, en cuanto esto suceda, los negocios funcionaran en la familia. En consecuencia, el haber superado esta intrincación le permite evolucionar. El legado transgeneracional funciona además como un organizador de la vida psíquica de la persona y de la familia, es el ingrediente básico de la intersubjetividad desde los cuales nos es transmitida por vía psíquica la formación de ideales, las referencias identificatorias, las representaciones, los mecanismos de defensas, creencias, mitos, ritos e ideologías. En la concepción del sujeto psíquico como inseparable del grupo es donde se entrecruzan la transmisión intrapsíquica y la intersubjetivas. Todo este proceso de representaciones constituye grandes campos de memoria que aseguran la continuidad del sistema. A efectos de conocer estar intrincaciones sistémicas se han creado variados abordajes, grupales e individuales. Dentro de la temática terapéutica sistémica se han desarrollado el trabajo con constelaciones familiares tanto a nivel grupal como individual, el trabajo con metáforas constituye una dispositivo directo que no crea resistencias o actitudes defensivas en las personas, con lo cual el individuo logra evidencias de manera rápida y eficaz las imágenes internas que reproduce de manera inconsciente y que lo llevan a la desdicha y al sufrimiento. Por tal razón les propongo este curso, el cual constituye un recurso de fácil accesibilidad para los terapeutas.


Sentir Sensorial Somatocéntrico

Category : Somatocéntrico

Sentir Sensorial Somatocéntrico (SSS)

Aníbal Pérez Peñaranda 

El sss es un método sensorial orientado a crear a través de la meditación un estado de coherencia homeostática a nivel corporal, regulando el ritmo cordiaco, los procesos metabólicos del cuerpo y generando un estado mental de armonía para la solución de problemas en la vida cotidiana.

El sss se basa en la observación de nuestros ritmos tanto cardiacos como respiratorios, entrando en contacto con ellos a través de nuestra toma de nuestro pulso y conciencia de la respiración. Esta fase da paso a un movimiento rítmico corporal de regulación y reparación interoceptiva a nivel somático, creando estado de vagotonía.

El método requiere un proceso de inducción corto, aunque su eficacia requiere de una disciplina de actuación diaria por un lapso indefinido, hasta lograr un nivel mínimo de mantenimiento de los estados saludables a nivel mente-cuerpo y espíritu. Pronto estaremos convocando la realización de un curso de inducción somatocéntrico para enseñar este método novedoso.


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